La aceleración de la comunicación global
juny 3, 2008
El debate generado hoy en clase ha traído a mi memoria un artículo que escribí hace un tiempo acerca de como es ejercida hoy en día la profesión periodística. Para aquellos que estéis interesados os presento a continuación algunos fragmentos del citado artículo.
La cobertura informativa de los atentados del 11 de septiembre de 2001 introdujo ciertos matices a la hora de hacer periodismo. Unos piensan que la cobertura fue excesiva y que pecó de sensacionalista, otros, por el contrario, defienden la labor de los medios y el derecho de informar y ser informado. Lo que quedó claro es que, en nuestra cultura, el principal medio de contar historias es ya la televisión. El predominio de la imagen es una de las características de la era de la comunicación global en la que nos encontramos. Las imágenes pueden ser utilizadas para obrar un efecto fulminante en el medio televisivo, como ocurrió con la retransmisión de la Guerra de Vietnam, que fue la primera vez en la historia que se retransmitía un conflicto por televisión.
Durante los últimos 50 años, los medios de comunicación se han ido multiplicando y perfeccionando. La aparición de Internet nos ha brindado una nueva manera de comunicarnos y de informarnos. Internet, que combina los tres códigos del lenguaje periodístico -el lingüístico, el sonoro y el icónico-, es el medio de comunicación más completo. Ello, sumado a la vocación universalista del medio, hace posible que la información pueda llegar a cualquier rincón del mundo. Ésta sería otra de las características de la era de la comunicación, es decir, la instantaneidad. En cuestión de segundos podemos conocer lo que ocurre en la otra punta del mundo. La radio, la televisión, por cable o transnacional, y, sobre todo, Internet, hacen posible esta inmediatez.
La tercera característica es la concentración empresarial. En los últimos años, se han ido creando los llamados grupos multimedia con predominio de la televisión, de Internet, de la radio y, en menor medida, de la prensa. Es el caso, por ejemplo, de News Corporation, fundada por Rupert Murdoch o RTL, en el ámbito internacional, y de Prisa o el Grupo Planeta, en España.
La cuarta y última característica es la emergencia de los valores de la diversión, no de la información. Los denominados talk-show, además de estar presentes en todas las cadenas de televisión, han ido influyendo poco a poco en la prensa escrita. Cada vez son más los periódicos que incluyen en sus páginas apartados dedicados a la vida de los famosos. De hecho, existe un tipo de prensa, la prensa sensacionalista, que dedica gran parte de su contenido a estos temas. Ahora bien, algunos periódicos de calidad también han acabado sucumbiendo. La prensa del siglo XIX fue una prensa doctrinaria, de opinión. La escena cambió a principios del siglo XX con la aparición de la prensa popular, gracias, por una parte, a Pulitzer y, por otra, a los avances tecnológicos que permitieron aumentar la rapidez en la composición, impresión y distribución de los diarios. La influencia de la prensa popular fue tan grande que la denominada prensa doctrinaria también se vio obligada a cambiar, adoptando la forma y contenido de una prensa de calidad, apostando más por la información que no por la opinión. Así, si el objetivo de la prensa popular era formar, es decir, que el público aprendiera a leer, la prensa de calidad apostó por informar. Ahora, a principios del siglo XXI, la prensa escrita ha entrado en otra fase: la del entretenimiento, con la consiguiente banalización de los contenidos, como decíamos líneas más arriba.
De este modo, no podemos decir que se haya iniciado una nueva etapa en la historia del periodismo, dado que algunas de las características citadas más arriba se fueron adquiriendo de forma gradual. Lo que sí es cierto es que el 11-S ha acentuado alguna de estas características, como es el caso del predominio de la televisión sobre los otros medios de comunicación o el creciente protagonismo de Internet. En definitiva, la era de la comunicación global se ha acelerado desde el 11 de septiembre, y la letra impresa ve como día a día retrocede más con respecto a sus nuevos competidores.